martes, 13 de octubre de 2015

Bizcocho de cerveza (sin lácteos)


Nos guste más o menos, ya tenemos el otoño asentado de lleno. Si os soy sincera, a mí no me gusta nada de nada.

Quizá es porque como me gusta tanto el verano, el otoño supone que el calorcito y los días largos se acaben, así que le tengo un poco de tirria. Además por aquí los inviernos son muy largos, oscuros y fríos y dan mucha pereza, la verdad. Y, para colmo, es cuando tanto mi txurri como yo volvemos al curro a tope (en verano o no curramos o  muy poquito): jornadas interminables fuera de casa, nada de vida entre semana y vivir acelerados y con bastante estrés.

Pero bueno, que no me voy a quejar, que bastante bien vivimos, sobre todo en verano... Además, el otoño también trae sus cosas buenas, como por ejemplo:

¡¡Me encantan!!

Hay que reconocerle al otoño que también tiene cosas muy buenas. La naturaleza nos regala un festival de colores digno de admirar y nos ofrece sus frutos, sobre todo si tenéis la suerte de vivir en un pueblo o de ir al monte: avellanas, nueces, manzanas, calabazas,... ¡y hongos!

Otro aspecto positivo del otoño es que, como hace más fresquete y los días son más cortos y lluviosos, ya apetece encender el horno para preparar ricos dulces en él. Se agradece el calor del horno y, sobre todo, se agradece tomarse una bebida calentita acompañada de un bizcocho recién hecho.


Así que para aliviar mi depresión otoñal eso mismo es lo que hice el finde pasado: preparé un rico bizcocho de cerveza y nos fuimos al monte a por hongos. ^_^

¿He dicho bizcocho de cerveza? 

Pues sí! Todo el mundo conoce el típico bizcocho o tarta de cerveza Guiness, tan untuoso y chocolateado, con el contraste del negro del bizcocho y el blanco de la crema de queso que lo acompaña.


Pero oye, al igual que se puede usar cerveza negra para hacer un bizcocho, lo mismo se puede hacer usando rubia. Y el resultado es buenísimo! Eso sí, no tienen absolutamente nada que ver uno con el otro.

Si no os gusta la cerveza no os preocupéis, no sabe así. El bizcocho huele a cerveza, pero luego al comerlo no se nota ese sabor. Sí que tiene un sabor peculiar, pero muy rico. Yo no soy de tomar cerveza, a no ser que sea con limón, y este bizcocho me encantó. Con deciros que nos lo comimos para desayunar mi txurri y yo de una sentada!


Os va a encantar la textura tan esponjosa y suave que tiene, muy jugoso. El sabor dependerá un poco del tipo de cerveza que uséis. El alcohol se evapora durante el horneado, por lo que no hay problema de que lo coman los niños, además que lleva muy poca cantidad de cerveza para el tamaño que tiene el bizcocho, con lo que es totalmente seguro.

Os dejo con la receta!



BIZCOCHO DE CERVEZA


Inspiración: :( La verdad que no me acuerdo, hace mucho que lo tenía apuntado en un papel.
Dificultad: apto para todos los públicos, incluidos torpes.
Tiempo de preparación: 15 minutos.
Cocción: 40 minutos.
Alérgenos: huevo, gluten (tanto de la harina como de la cerveza).


Ingredientes


  • 3 huevos
  • 150 ml. de cerveza
  • 125 ml. de aceite de girasol
  • 250 g. de harina
  • 150 g. de azúcar
  • 1 cucharadita de levadura


Preparación


1.- Precalentamos el horno a 180ºC. Tamizamos la harina junto con la levadura y reservamos.

2.- Batimos los huevos junto con el azúcar hasta que estén espumosos. Añadimos entonces el aceite y la cerveza. Cuando se hayan integrado, empezamos a agregar la harina poco a poco, batiendo lo justo para que se integre.

3.- Engrasamos y enharinamos un molde y vertemos en él la masa. Horneamos durante 40 minutos aproximadamente. Pinchad con un palillo en el centro para saber si está hecho del todo (el palillo tiene que salir limpio).

4.- Dejamos templar en el molde y a continuación desmoldamos sobre una rejilla para que se termine de enfriar.


Consejos:

  • la receta original utilizaba 200 g. de azúcar. A mí como no me gustan los dulces demasiado ídem, siempre le pongo menos.
  • a la hora de servir podéis espolvorear azúcar glas por encima.
  • podéis usar la cerveza que queráis. Cambiará el toque de amargor o sabor que le da al bizcocho, pero como no es mucha la cantidad que se usa, tampoco vais a notar mucha diferencia.
  • podéis sustituir la cerveza por cualquier otro líquido.


¿Veis qué fácil y rápido es disfrutar de un bizcocho casero? Y sin preocuparnos de los lácteos ni de las mierdas que echan a los comerciales. Yo siempre que puedo, preparo bizcochos, magdalenas o bollos para desayunar el fin de semana.

Animaos a probar!

Muás
Iratxe

2 comentarios:

  1. Que rico!, yo quiero un trocito para acompañar el café.

    ResponderEliminar
  2. Ains... ¿donde está el verano? a mí tampoco me gusta nada el invierno porque además de todo lo que tú has dicho, que parece que salía de mi boca, añado que para mi hijo pequeño lo de ponerse de nuevo pantalón largo y jerseys es una auténtica tortura... buffff.
    En fin, que me encanta tu propuesta y voy a tunearlo con una cervecita sin gluten, a ver que tal.
    MUAKKKKKKKKKKKK

    ResponderEliminar

Todos los comentarios son bienvenidos, me hace mucha ilusión leerlos ^_^